-Esperaba un lugar seco con hermosas flores rebosantes de locura.
-Como tus ojos?
-No, como mi alma.
Unwin recordó a Nicolás de Cusai para quién toda línea recta es el arco de un círculo infinito.
jueves, 25 de diciembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
domingo, 19 de octubre de 2008
Flores Amarillas
domingo, 12 de octubre de 2008
Refulgencia

Una vez la soledad fue un panteón
Compatible con mi silencio,
Yo compartía entonces la misma vergüenza con la noche, que hoy comparto con el día.
Yo brindaba a vaso lleno de comiteco con las arrugas del viento en una entrada vasta y complaciente a la vista. Ahí desenredaba mis penas, para luego dar pábulo a la murmuración de los inmortales.
Así, me juzgo entonces: hombre de ríos inexistentes por donde naufragan volutas etéreas. Soy y fui, y antes de ser también era un alma vieja, de esas que cojean y sangran, que se fracturan y sufren, de esas que dan pena, lastima, horror, repugnancia y risa. No hay culpa en envejecer tanto en tan pocas vidas, se deberá a lo que escogí como destino, al tratar quizás de ser avezado, me lancé a la hilera de la muerte colándome y cediendo la vida a los suertudos…
Una vez la soledad fue una figura inabrogable pero a la vez sumisa, inerme pero aun así mortal… fue un pacto entre lo tenue y lo desbocado, así una vez mas la soledad me sorprendió acompañando a mi luctuosa sombra.
Entonces, la refulgencia vino a mí. Se desnudó y se mostró acidalia conmigo por ser yo el hombre más parecido a un acetre que recoge agua inexistente y alivia el alma sedienta de nada.
Compatible con mi silencio,
Yo compartía entonces la misma vergüenza con la noche, que hoy comparto con el día.
Yo brindaba a vaso lleno de comiteco con las arrugas del viento en una entrada vasta y complaciente a la vista. Ahí desenredaba mis penas, para luego dar pábulo a la murmuración de los inmortales.
Así, me juzgo entonces: hombre de ríos inexistentes por donde naufragan volutas etéreas. Soy y fui, y antes de ser también era un alma vieja, de esas que cojean y sangran, que se fracturan y sufren, de esas que dan pena, lastima, horror, repugnancia y risa. No hay culpa en envejecer tanto en tan pocas vidas, se deberá a lo que escogí como destino, al tratar quizás de ser avezado, me lancé a la hilera de la muerte colándome y cediendo la vida a los suertudos…
Una vez la soledad fue una figura inabrogable pero a la vez sumisa, inerme pero aun así mortal… fue un pacto entre lo tenue y lo desbocado, así una vez mas la soledad me sorprendió acompañando a mi luctuosa sombra.
Entonces, la refulgencia vino a mí. Se desnudó y se mostró acidalia conmigo por ser yo el hombre más parecido a un acetre que recoge agua inexistente y alivia el alma sedienta de nada.
lunes, 22 de septiembre de 2008
jueves, 28 de agosto de 2008
Comienzos...
Los ríos se dirigen a la locura.
El mar es el caos. El suceso indefinido. El sonido vacío que inicia su murmullo.
Y así vago entre tus dedos, entre tu piel. Entre tu pelo.
Como si fuera un río. Mojandote sin gotas. Como perfume impregno tu alma, como un glorioso llanto despierto tus sueños. Como si fueras un espejo, me vacío en tí, a llorar, a reir, a ser...
Los ríos se encaminan a las tinieblas, como en un antiguo caudal del Congo.
Como si "el horror" fuera ahora una luz, un elixir, una paz.
El mar sigue siendo caos. Ahora el silencio tiene lanzas.
Y así vago en todas las miradas que tu soledad me deja ver. Entiendes como a veces te observo con los ojos cerrados, entiendes que te veo en otras dimensiones, a veces como un río, a veces como el silencio, a veces como un nido en la tormenta.
Entre humo y humo veo todo claramente, ahora mas que nunca comprendo la soledad cuando ya no la tengo. Conozco por fin la locura inerte de tus pasos, de tus ojos, de tus manos.
Una carta dentro de una botella, despues de haber cruzado todo el mar. Eso eres.
El mar es el caos. El suceso indefinido. El sonido vacío que inicia su murmullo.
Y así vago entre tus dedos, entre tu piel. Entre tu pelo.
Como si fuera un río. Mojandote sin gotas. Como perfume impregno tu alma, como un glorioso llanto despierto tus sueños. Como si fueras un espejo, me vacío en tí, a llorar, a reir, a ser...
Los ríos se encaminan a las tinieblas, como en un antiguo caudal del Congo.
Como si "el horror" fuera ahora una luz, un elixir, una paz.
El mar sigue siendo caos. Ahora el silencio tiene lanzas.
Y así vago en todas las miradas que tu soledad me deja ver. Entiendes como a veces te observo con los ojos cerrados, entiendes que te veo en otras dimensiones, a veces como un río, a veces como el silencio, a veces como un nido en la tormenta.
Entre humo y humo veo todo claramente, ahora mas que nunca comprendo la soledad cuando ya no la tengo. Conozco por fin la locura inerte de tus pasos, de tus ojos, de tus manos.
Una carta dentro de una botella, despues de haber cruzado todo el mar. Eso eres.
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